.jpg)
Bajo mucho por la calle Buen Suceso. Casi siempre que bajo sube por esa misma calle una mujer. No tendrá más de 50 años. Yo bajo para llegar a mi trabajo y ella sube para llegar a un bar que hay a mitad de la calle. Me llevo fijando desde hace unos meses y siempre coincide: yo con cara de dormido, ella adormilada.
Yo bajo para llegar a la misma cafetería para tomar un café con leche, ella sube bebiendo una lata de cerveza de medio litro para llegar y tomarse un sol y sombra (para los amigos de Planeta Diálogo de América Latina aclarar que se trata de una mezcla de cognac y anís, bebida fuerte y barata). El otro día me fije. Tenía anillos y un reloj de oro a medida. Las uñas descoloridas de rojo como la pared de un garaje. Es muy alta. Es muy educada y discreta. Su saludo al entrar es tan seco como amable. No da pie a ninguna conversación. Tampoco atiende a las que puede haber a su alrededor.
Sea como sea me genera confianza. Sea como sea me seguiré fijando. Sea como sea os seguiré contando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario